jueves, 9 de diciembre de 2010

Nunca aprietes "enviar" enojado

El otro día le pasó algo muy malo a una amiga. Una revista le solicitó 12 imágenes para su sección de horóscopos. Después de revisiones y cambios, cuando había terminado las imágenes, le informaron que al final no era lo que buscaban y que no las publicarían y que no le pagarían el trabajo. La directora de arte tuvo el cinismo de decirle a mi amiga que eso debía servirle de lección. No me queda claro cual era esta lección que mi amiga debía aprender, tal vez era "soy una pésima directora de arte y pienso que la gente debería trabajar gratis para mí".

Como podrán imaginar los correos y llamadas de la revista le calentaron la cabeza a mi amiga al grado que escribió una carta muy enojada a la directora de arte. Me mandó la carta para que la revisara, pero cuando le empecé a hacer comentarios sobre su carta me explicó que ya la había mandado.

Una lección que todos los ilustradores aprendemos eventualmente es el no mandar correos que escribes cuando estás enojado. Para empezar las frases que parecen brillantemente redactadas en el momento de pasión, con la luz del siguiente día pueden parecer los berrinches de alguien que redacta como niño de primaria. La otra razón es que cuando se nos pasa el coraje, muchas veces nos damos cuenta que no vale la pena el quemar la relación con un cliente cuando podría ser más fácil ignorar sus próximas peticiones de trabajo.

Si tu estás lidiando con un cliente que necesita enterarse de lo que piensas de él sigue estos prácticos consejos.

1. Escribe todo lo que piensas en el momento del coraje. Escríbelo a mano o en una hoja de texto para que no tengas la tentación de solo apretar "enviar" sin darle una revisada.

2. Déjalo descansar unas horas. Lo suficiente para que cuando revises la redacción de tu carta puedas verlo de manera racional y objetiva.

3. Consulta con alguien de confianza. No siempre es necesario, pero no está de más darle a alguien más a leer tu carta antes de enviarla. Nunca se sabe errores se te pudieron pasar por alto.

4. No tardes demasiado en mandarla. Aunque no debes decir cosas cuando enojado porque podrías arrepentirte luego, es aún peor andar reclamando cosas cuando la otra persona ya ni se acuerda de que hablan.

Finalmente, recuerda siempre usar tu criterio. Creo que es importante darse a respetar, pero en este negocio los clientes le temen mucho a la confrontación y la mayoría preferirá dar como terminada su relación laboral antes de pedir una disculpa. Siempre que mandes un correo reclamando a un cliente, recuerda que no tienes control sobre como va a reaccionar éste a lo que le digas. Si no estás preparado para recibir una respuesta negativa a tu correo, te diría que mejor te ahorres el coraje y encuentres una manera diferente para lidiar con la situación.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ohh si. Yo lo que tengo como regla en la vida es. Nunca te enojes con nadie.

Entiendase como nunca le demuestres tu enojo a nadie.
La vida da muchas vueltas

Silvia dijo...

Buenos puntos en que pensar antes de dar ese "click", y no sólo cuando estás enojad@, también cuando se esta triste, decepcionad@...

Es mejor tomarse un tiempo para pensar, y no actuar desesperadamente.

Chío Padilla dijo...

Pero si es bueno dejar por escrito el porque nos hizo enojar la "supuesta" directora de arte o editor, porque asi no olvidamos como nos trataron, y si se da la oportunidad de volver a trabajar con ellos, ya sabemos que acuerdos tomar antes de aceptar sus condiciones. O incluso pasar la voz entre los colegas. Lo que le hicieron a tu amiga es una ¡injusticia!